LA POLITICA Y LOS JOVENES | Noticias

LA POLITICA Y LOS JOVENES

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Borys Sosa
Hechos Ecuador

Las relaciones entre jóvenes y política son cortadas, afectadas y anuladas al punto de llegar a la indiferencia política. Todo esto como resultado del negativo accionar de medios de comunicación y sus redes sociales que, alineados a políticas neoliberales, se han encargado de desprestigiar la actividad política y a sus actores, especialmente si son de izquierda o progresistas, haciéndolos ver como un todo lleno de antivalores, escándalos con un entrono turbio, gris que lejos de ofrecer soluciones a la problemática político social, complica su situación.
Panorama lamentable que prácticamente ha alejado a los jóvenes del accionar político, a tal punto que, en muchos casos, ellos ven el trabajo político como algo malo, conflictivo y hasta repudiable.
Parece obligado que cualquier reflexión sobre jóvenes y política comience haciendo mención a la habitual y reiterada visión negativa de la relación que los jóvenes mantienen, por lo menos en las tres o cuatro últimas décadas, con la política, entendida en términos generales.
La imagen del joven pasivo y desinteresado de todo lo que ocurre en el ámbito político ha adquirido tal fuerza en el discurso social que se ha convertido en una de las señas de identidad de la juventud contemporánea. Esta percepción, que a veces parece casi unánime entre la opinión pública, también tiene su correlato en la investigación académica, en la que predominan los análisis sobre la desafección y el desinterés político juvenil o sobre la baja predisposición a participar en la vida política de las sociedades democráticas, utilizando los canales e instrumentos institucionales diseñados a tal efecto.
Los jóvenes de hoy, tienen la imperiosa necesidad de superar esa visión simplista y reduccionista sobre la vida política.
Quienes creemos y practicamos la política con libertad, igualdad y fraternidad, tenemos la misión de crear, construir y promover nuevas condiciones y espacios para que los jóvenes y su pluralidad de significados aterricen en su entorno inmediato y desde la acción política tengan la oportunidad de conectarse políticamente con todas las generaciones posibles y desde ahí iniciar aquel proceso transformador que el mundo entero necesita y reclama.
Necesitamos fomentar junto a los jóvenes un proceso democrático, de acción e interacción horizontal, con un dialogo claro, efectivo y permanente entre dirigencia y base.



En vez de seguir discutiendo sobre si la juventud actual está desenganchada, si es escéptica o, por el contrario, es alternativa habría que empezar a pensar en que la mayoría de los jóvenes son las tres cosas a la vez.
Debemos entender y comprender esta dialéctica post moderna entre integración y autonomía que configura la dinámica social de la juventud.
El énfasis que ponen muchos sociólogos en los acontecimientos que definen la emancipación juvenil, tales como el tener un trabajo remunerado, una casa propia, una nueva relación familiar e incluso llegar a tener hijos, oculta o, por lo menos, dificulta darse cuenta del verdadero objetivo de estos procesos que no es otro que conseguir la integración de las personas en la organización social, estableciendo el lugar social a partir del cual desarrollar su proyecto biográfico. Lo significativo, desde este punto de vista, no es, por tanto, la liberación de las dependencias originales sino el destino al que se llega y el trabajo de adaptación que exige a los jóvenes para conseguirlo.
La etapa de la juventud se puede interpretar, por tanto, como el proceso de adquisición por parte de los jóvenes de los recursos necesarios para integrarse en la organización social y asumir nuevas dependencias y responsabilidades.
La heterogeneidad social, cultural, ideológica de los jóvenes y de sus procesos de incorporación al espacio público juega un papel secundario como factor explicativo de las posiciones políticas de las nuevas generaciones, las cuales tienden a ser valoradas desde posiciones más morales que sociopolíticas. En esta misma línea de análisis también hay que subrayar la habitual ausencia de una perspectiva intergeneracional que permita entender los rasgos de la vida política juvenil en relación a lo que piensan y hacen los ciudadanos del resto de generaciones. Los jóvenes parecerían, en este sentido, estar aislados del contexto social y político en el que se construyen las relaciones entre las diferentes generaciones.
Antes de seguir, por tanto, hay que reflexionar brevemente sobre cómo se es joven en la modernidad tardía y sobre los procesos dinámicos que dan forma a sus experiencias vitales y alientan sus caminos hacia la vida adulta. Solamente sabiendo más sobre cómo viven los jóvenes su juventud podremos empezar a entender algo mejor como se plantean su relación con el mundo de los significados y las expresiones políticas. Todo esto presentamos como un reto y una tarea pendiente por realizar desde el accionar político democrático, inclusivo y propositivo que debe tener este nuevo frente de izquierda que el día de hoy empieza un camino diferente y de cambios sustanciales en las diversas dimensiones políticas y sociales del Ecuador.


La falta de interés de los jóvenes en la acción política nacional, tiene uno de sus principales asideros y tiene que ver con la escasa receptividad que los jóvenes perciben en las instituciones políticas y en los políticos. Tanto las instituciones como sus responsables, en opinión de muchos jóvenes, no responden de manera eficaz a las necesidades y demandas de los ciudadanos en general y de ellos en particular: alrededor de un 50% dice que “ningún partido defiende los intereses de los jóvenes”, y reducen su participación política a la pobre acción de sufragar por el papelito que en toda entidad pública exigen para cualquier tramitología.
No podemos dejar de mencionar que un porcentaje similar de jóvenes y adultos cree que “a los políticos no les preocupa lo que piensa la mayoría de la gente”, lo que demuestra que la ineficacia política externa está relacionada con una diversidad de factores como la influencia de los grupos de poder en la vida política, el tipo de vida política que se configura la práctica democrática desarrollada durante los últimos 4 años. Creemos que es muy importante fomentar y promover una cultura democrática autentica y caracteriza por la inclusión y un dialogo permanente con los sectores juveniles ya que esto va permitir que se asienten y se desarrollen en los ciudadanos jóvenes actitudes que los llevaran a valorar su capacidad como actores políticos, especialmente entre las nuevas generaciones.
Sea cual sea la posición discursiva a la que nos apuntemos siempre aparece en el fondo el debate entre aquellos que creen que los jóvenes con sus estilos de vida y sus actitudes ante el mundo que les rodea estarían convirtiéndose en una generación despreocupada, desenganchada de lo colectivo y los que, por el contrario, creen que los jóvenes poseen un tipo de politización diferente, alternativa a la de generaciones anteriores. Un debate que amenaza con convertirse en uno de esos enfrentamientos estériles a los que estamos acostumbrados en las ciencias sociales.
Las identidades políticas de los jóvenes se caracterizan por su carácter híbrido e inestable en el que mezclan referencias a diferentes mundos políticos, incluso entre aquellos que poseen identidades más definidas. De esta manera, es habitual encontrarse entre los jóvenes activistas un discurso de negación del carácter político de su actividad, entre los jóvenes militantes en partidos políticos una crítica intensa a la actividad institucional de los adultos o una reivindicación de la competencia cívica juvenil entre jóvenes apáticos y desinteresados por las cuestiones colectivas.
Finalmente, para entender bien esta idea de unos universos políticos en los que se entremezclan los significados, los símbolos, los discursos de diferentes culturas políticas hay que abandonar la concepción mentalista de creencias privadas y valores internalizados que explican las opiniones y comportamientos de los individuos.
En resumen, los jóvenes desarrollan sus experiencias, forman sus opiniones y realizan diferentes tipos de acciones alrededor de estos diversos conjuntos de significados políticos, apropiándose de ellos en función de sus circunstancias vitales. No hay que olvidar que los jóvenes suelen vivir en varios mundos a la vez, con lógicas diferentes, y que combinan estas lógicas Jóvenes y participación política. De modo que en vez de seguir discutiendo sobre si la juventud actual está desconectada, si es escéptica o, por el contrario, es alternativa habría que empezar a pensar en que la mayoría de los jóvenes son las tres cosas a la vez.
La participación juvenil se ha convertido en un eje transversal dentro de los gobiernos a nivel mundial para la construcción y fortalecimiento de la democracia y tiene como principal objetivo que la ciudadanía intervenga activamente en la búsqueda de soluciones a los problemas que suscitan desde un aspecto micro hasta un aspecto macro, trabajando de manera conjunta con los gobiernos locales y nacionales, con el afán de que llegar a acuerdos y acciones tanto proactivas como reactivas ante diversas situaciones que se van dando en los territorios.
Con este antecedente es muy importante armar un plan de acciones permanentes y dinámicas que involucre tareas con jornadas culturales, deportivas, espacios de socialización y verbalización comunitaria in situ con jóvenes, en sus propios espacios sin sacarlos de su mundo, ni imponerles rutina tradicionales y comunes en accionares políticos desconectados de esta realidad.
El accionar debe ser primordialmente participativo, asociativo, comunitario, democrático y creativo. Estos deben ser los ejes sobre los que se cimenten las acciones políticas de los jóvenes ecuatorianos, si en verdad queremos tener en ellos actores políticos importantes que nos garanticen larga vida en la política nacional.
El desafío es iniciar esta gran campaña con los jóvenes de nuestro entorno, de nuestros barrios y casas, ya que desde la política podemos transformar cualquier realidad y desde esta construcción continua fomentar un país socialmente justo, económicamente independiente, culturalmente autentico y políticamente libre y coherente con su realidad.
Borys Sosa
Hechos Ecuador

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