SE FUE | Editoriales

SE FUE

Escrito por María Dolores Roura

Algunos lo despidieron entre lágrimas como “algo nunca antes visto”, como diría mi madre. Otros se “alegraron” (así entre comillas) porque se quedaron con veneno aún en la lengua y al parecer, con esto de la mano extendida, muy probablemente van a tener que tragarlo. No faltaron los desatinados que preferían que se quede probablemente porque la razón de su odio se marchaba y perdían la posibilidad de destacarse mientras ensayaban más acusaciones e insultos en su contra.
Lo cierto es que, aunque muchos no quieran aceptarlo, se fue El Personaje que dio un giro de 180° al país provocando eso sí, pasiones de todo tipo entre seguidores y detractores.
Se le acusó de irreverente, autoritario, confrontador, dueño de la verdad, insultador y no está muy lejos de ser cierto, demasiado belicoso para mi gusto, sin embargo su personalidad apasionada fue la que le permitió devolverle autoestima a un pueblo que se estaba volviendo, sumiso, avergonzado, acostumbrado a la mediocridad y al servilismo.
Fue necesario ser irreverente y autoritario para neutralizar a la insaciable clase dominante, a la banca usurera, a la prensa falsa, a la iglesia promotora de la pobreza, al imperialismo, a las transnacionales petroleras, a los acreedores de la deuda ilegítima, a la cúpula militar que lucra del Estado y esclaviza a la tropa, a la dirigencia indígena victimizada y prostituida con migajas de poder, a la izquierda callejera que no logró más que romper uno que otro cristal de vez en cuando… no me imagino haberlo logrado de otra manera. Sólo su frontalidad y bravura, acompañada de su innegable liderazgo le permitió incomodar a los poderes fácticos y a sus acólitos para permanecer legitimado en las urnas una y otra vez, durante los últimos 10 años.
Sus más fervientes detractores son los que más se le parecen en aquello de insultadores y dueños de la verdad, nunca antes se ha escuchado tanta insolencia en contra de un Presidente de la república mientras se desgañitaron reclamando libertad de expresión, por eso digo, aunque nunca me ha gustado la descalificación como estrategia para defender ideas, por lo menos Correa la utilizó para grandes objetivos como intentar redistribuir la riqueza y equiparar derechos y oportunidades, la oposición, desde la izquierda a la derecha, la utilizó por odio personal a un hombre que, equivocado o no, trabajó sin parangón en la historia reciente del Ecuador.