#ArticuloBananero| ¡Bonita la cosa! Así cualquiera gobierna | Editoriales

#ArticuloBananero| ¡Bonita la cosa! Así cualquiera gobierna

Publicado el 9 enero, 2019 por Administrador
Lenín Moreno prepara el escenario: llama a una cadena nacional; da la directriz al contingente mediático para levantar la cortina de humo; lanza las mentiras como experto teatrero, cerrando el telón y escondiéndose de tras de él; se escabulle tranquilo y desaprensivo en medio de la ofuscación creada por él mismo porque no habrá quién le reclame. ¡Ese es el truco! Entre más lejos está de los que lo eligieron, es decir, de los que hace rato empezó a odiar, más es la soltura de su lenguaje y mayor es su desprecio. Por lo que vemos, su odio se incrementa en proporción de los abrazos y elogios de los que le encargaron la tarea de entregarles el poder político.

   Según el doctor Augusto Tandazo, experto petrolero, y detractor activo contra el régimen del presidente Rafael Correa, la supuesta auditoría de las Naciones Unidas es una gran mentira. Declara que el informe fue hecho por empresas extranjeras. ¡No fue hecho por la ONU! Entonces, hay conflicto de intereses. Por otro lado, Ricardo Patiño y Rafael Correa han conminado a Lenín Moreno a que dé evidencia del citado informe. Por lo expuesto, Moreno nos está vendiendo gato por liebre. Por dignidad propia, no podemos permitir que se nos burle como si fuese el guapo del barrio.

   Es impresionante ser testigo de cómo  el profético tango, El Cambalache, se sincroniza con las aberraciones de nuestro Ecuador de hoy. Dado que “hoy resulta que es  lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador… ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor…”  ¡Ojo! Son por estos senderos donde los malhechores viven del cuento y hacen su carnaval disfrazados de samaritanos. “Todo por el más humilde” es el mantra que pregonan.
   Asimismo, no es de sorprenderse que por los corredores del poder desfilen cuenteros imponiendo su “verdad”. Incautos, que sin haberse percatado en lo que se metían, ahora se dan cuenta, a lo mejor ya tarde para nuestro pesar, de que la horma de su zapato es más grande de lo que pensaban. O, mejor dicho, nunca pensaron que el arte de gobernar es más complicado de lo que se imaginaron.

   Ahora Lenín Moreno es capaz y audaz, pero para el mal. De la nada, saca un nuevo conejo del sombrero y para nuestra indignación tenemos una nueva mentira: cita a las Naciones Unidas sobre el sobreprecio de cinco obras estratégicas con el único fin de dañar honras. Embiste contra todo, pormenorizando el hecho de que él mismo fue parte del régimen que inculpa. Escupe arriba y no siente lo que le cae. 
   Uno pregunta: ¿cómo es posible hacer tal mentira? Es posible porque en un entorno blindado por los medios, el mentiroso no tiene que dar cuentas a nadie de lo que aflore en sus labios. ¡Qué le importa a él!, si siempre estará blindado y lejos de la indignación del ciudadano. Cuando llegue la hora de rendir cuentas, aquel que gobierna por encomienda de opulentos terceros, se quedará perplejo y mudo y repetirá sus vergonzantes respuestas como en Manabí: “¡Queremos agua para producir”! “Ajá”. “¡Crédito!” “Ajá”.  “¡Canales de riego!“ Ajá. ¿No será que por eso ya no aparece? Así gobierna: del “no sé” al “¡ajá!”. ¡Bonita la cosa!

 Luis Alfredo Castillo 
Fuente: República del Banano