CARTA PÚBLICA A ABDALÁ BUCARAM ORTIZ LOS ECUATORIANOS SOMOS ORGULLOSAMENTE CORREÍSTAS Y MAYORÍA | Noticias

CARTA PÚBLICA A ABDALÁ BUCARAM ORTIZ LOS ECUATORIANOS SOMOS ORGULLOSAMENTE CORREÍSTAS Y MAYORÍA

Señor Abdalá Bucaram Ortiz:
En una entrevista emitida días atrás por Radio Sucre, en referencia a los candidatos y candidatas del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), usted manifestó, entre otras cosas, que “nadie sabe quiénes son”, que “hay un poco de drogadictas, degeneradas, un poco de ratas que no pueden llamarse mujeres que son correístas”, asociando algunas de las candidatas a este organismo, con los militantes de lo que usted llama despectivamente “correísmo”. También : “para ser correísta hay que ser una mujer de lo más bajo, pues no puede una persona decente decir que es correísta”; y que “tiene que estar ligada a niveles de prostitución, de putería en el poder o de saquear el estado, de matar gente, violar niños porque eso es el correísmo”.
En mi condición de ciudadano ecuatoriano, orgulloso de contar con una hermana, hijas y sobrinas correístas, expreso a usted mi rechazo público a tan infames declaraciones que afectan gravemente el buen nombre de la mayoría de mujeres ecuatorianas. Recuerdo a usted que en las últimas elecciones presidenciales en las que participó el economista Rafael Correa Delgado a la Presidencia de la República del Ecuador, obtuvo el primer lugar con 4 millones 918 mil 48 votos que representan el 57.2%, mientras que el Partido Roldosista Ecuatoriano; del cual usted es fundador y Jefe Supremo, apenas consiguió 105 mil 592 votos representando un exiguo 1.2% situándose en el último lugar de los ocho contrincantes en contienda. Si las mujeres ecuatorianas representan el 51% del total de la población, es fácil deducir que sus insultos fueron dirigidos contra más de 2 millones y medio de mujeres ecuatorianas correístas, las cuales, en caso de ser “drogadictas”, “degeneradas”, “prostitutas”, “saqueadoras del estado”, “asesinas de gente”, y “violadoras de niños” como las califica con aberrante ligereza, habrían convertido al Ecuador en un país invivible, caótico e ingobernable, como ocurrió durante los seis fatídicos meses presidió el “gobierno de la pachanga” como calificara en su momento el Dr. Rodrigo Borja Cevallos, ex Presidente de la república, a su grotesca gestión. Pruebas al canto: Chantaje a los alcaldes y prefectos del país con el cobro anticipado del 10% de sus presupuestos, a favor del infame IPRE (Impuesto a su partido el PRE) a través de la “Red Peñaranda” que operaba camuflada desde Latacunga. Asalto a las aduanas mediante un extraño “encargo” a su hijo Jacobo Bucaram, que le hizo “ganar” su primer millón de dólares en tiempo récord, para ir a gastarlo en una discoteca de Cuenca. Además, se lo enjuició a usted directamente por “atraco al municipio de Guayaquil por la compra de cascajo; adjudicación irregular de un contrato por 40 millones de dólares para la adquisición de mochilas para los estudiantes del sistema de educación pública (caso mochila escolar). También en el caso gastos reservados (1977) se le dictó orden de prisión tras la denuncia de que en su gobierno, entre enero y febrero de ese año, se retiraron 13.969'573.853 sucres de la cuenta de gastos reservados del Banco Central del Ecuador en que se lo sindicó por falsificación de documentos y el funcionamiento de oficinas paralelas, evasión del pago de tributos por montos millonarios sin cuantificar. SAdicionalmente en el Caso Aduanas, el delito que se pesquisaba es el de concusión, y se sindicó a usted y 26 personas más. Paralelamente se le siguió otro juicio por peculado, junto a los ex mandatarios Gustavo Noboa y Alberto Dahik, declarado nulo por la Picho Corte manipulada por usted. Y todo esto en solo seis meses, en los que también se desató una incesante violencia en contra de empleados de varias entidades del estado por parte de su ex Ministro de Energía y Minas Alfredo Adum, quien además, en una entrevista con la revista Vistazo, dando muestras de su exacerbada misoginia, aseguró que “hubiera deseado ser cavernícola”, pues "Mujer que me gustaba la cogía del moño y me la llevaba a la cueva y me la comía. Satisfacía mis apetencias sexuales y mis apetencias biológicas, porque en esa época se comía a las mujeres en ambos sentidos", mientras usted seguía en campaña bailando en las tarimas.
El “correísmo” es una tendencia ideológica alimentada por varias doctrinas de izquierda como el liberalismo radical, bolivarianismo, alfarismo y socialismo científico, con una ejecusión práctica de una economía popular y solidaria, que permitieron al Ecuador, por citar un ejemplo, capear una dura crisis capitalista con terremotos incluidos, sin sacrificar el bienestar de la población ni aplicar los consabidos paquetazos. Su impacto ha calado no solo en el país, sino en otros de América Latina y Europa, al punto que varios movimientos políticos de izquierda, como PODEMOS de España, adoptaron gran parte de la ideología “correísta”.
Las grandes transformaciones sociales que vivió el país a lo largo de “la década ganada” que mejoraron ostensiblemente la calidad de vida de la población más pobre del país acortando las brechas de inequidades; así como el avance en los ámbitos de derechos y garantías constitucionales mediante acertadas políticas a favor especialmente de grupos de atención prioritaria, tales como, mujeres embarazadas, niños, adultos mayores, personas con discapacidad, indígenas y migrantes, llamaron la atención del mundo entero. Todo esto le valió al ex Presidente de la República del Ecuador, Economista Rafael Correa Delgado, diez y ocho reconocimientos en decenas de universidades de todo el mundo que le otorgaron títulos de doctorado Honoris Causa, invitándolo reiteradamente a impartir conferencias magistrales para aprender de sus experiencias.
Los correístas a los que usted tanto detesta, somos millones de mujeres y hombres, con una ideología en construcción y un fuerte movimiento político nutrido por vastas organizaciones sociales y ciudadanos en general, que creemos con convicción transparente en un nuevo socialismo basado en una economía social y solidaria, que integre todas las formas de propiedad conocidas y de producción de bienes materiales para garantizar el Buen Vivir de todos los habitantes de la patria.
Los correístas somos empresarios honestos, artesanos, campesinos, indígenas, comerciantes, amas de casa, empleados, obreros, intelectuales, estudiantes, artistas, policías y militares. Somos de todos los estratos sociales del país. Estamos en todas partes y crecemos, porque mientras la pobreza, marginación, discriminación y explotación laboral persista y se acreciente, el correísmo se desarrolará porque representa la única expresión política honesta de la patria que ha optado preferencialmente por lo pobres de una manera sincera y no maniqueísta; y porque dio respuestas concretas y claras de cómo hacerlo en la “década ganada” conducida por nuestro compañero Rafael Correa.
El correísmo, a diferencia del populismo atávico y primitivo que usted práctica, no desaparecerá porque el simple hecho que nos hayan confiscado nuestro partido en el Consejo Nacional Electoral, ni porque obstaculicen de todas las formas ilegales y antidemocráticas posibles nuestra inscripción y participación política. Mucho menos por sus deseos paranoicos de invisibilizarnos y considerarnos “nadie”.
Los correístas somos semillas, y aunque quisieron eliminarnos, solo consiguieron hacernos crecer. “Somos como la paja del páramo que entre más nos cortan, más crecemos” como lo presagió Dolores Cacuango. Somos parte de los millones que volveríamos, como lo vaticinó Túpac Amaru cuando lo descuartizaron en el Cuzco los oscuros poderes coloniales.
Somos luchadores sociales con ideología, intransigentes sujetos de la historia, transformadores sociales por excelencia. No nos acallaron los poderes fácticos y económicos en los diez años de grandes conquistas para el pueblo. No nos acallará un populismo barato, desideologizado, vaciado de principios axiológicos, carente de doctrina política, cuya única dimensión válida por la que puede ser medido, es por la procacidad de sus discurso, repleto de términos machistas, discriminatorios y excluyentes, vociferados con odio y una senilidad precoz que nos recuerdan los motivos por los que fue depuesto de la Presidencia de la República para suerte de la nación, cargo al que jamás retornará porque la historia siempre se desarrolla hacia adelante y los pueblos jamás retornan al pasado.
Somos y seremos orgullosamente correístas. Sus epítetos no nos califican. Solo muestran su bajeza y decrepitud polítiquera.
Raúl Ortiz Patiño
Guayaquil, 9 de marzo de 2019