Campaña sucia y denuncias de manipulación electoral en Ecuador
29/04/25 17:17

El pasado proceso electoral en Ecuador ha generado una ola de críticas y denuncias por presuntas irregularidades y el uso desmedido de recursos del Estado para favorecer a determinados candidatos. Entre las voces más contundentes se encuentra la del asambleísta indígena Eustaquio Tuala, quien expresó con indignación que “la campaña sucia viene desde el Estado”, señalando al Consejo Nacional Electoral (CNE) de falta de dignidad al no garantizar unas elecciones justas y transparentes. Según Tuala, el CNE se habría “vendido al poder”, otorgando todas las ventajas necesarias para asegurar el triunfo de ciertos sectores políticos.
Tuala no solo criticó la institucionalidad electoral, sino también la utilización de fondos públicos para hacer campaña política, algo que considera una violación grave a la ética democrática. En sus palabras, evidenció un profundo apego a las clases populares y denunció con fuerza las prácticas clientelistas que, según afirmó, han permeado el proceso electoral. Además, dirigió duras críticas contra el presidente electo Daniel Noboa, a quien responsabilizó de representar una agenda neoliberal que, en su opinión, atenta contra los derechos de los pueblos más vulnerables.
Lejos de quedarse en la crítica, Tuala llamó al pueblo ecuatoriano a mantenerse alerta ante lo que vendría en los próximos años: un avance agresivo del neoliberalismo que, según dijo, traería consigo privatizaciones y recortes sociales. Para el asambleísta indígena, la ultraderecha que hoy gobierna representa un peligro para la soberanía nacional y la equidad social. Su discurso, cargado de emoción y firmeza, busca movilizar a la ciudadanía hacia una resistencia pacífica pero constante frente a lo que considera una amenaza para los sectores populares.
Las palabras de Eustaquio Tuala reflejan una preocupación cada vez más extendida entre amplios sectores de la población ecuatoriana: la sensación de que las instituciones democráticas están siendo utilizadas para consolidar el poder en manos de unos pocos. Su llamado a la vigilancia ciudadana es un recordatorio de que la lucha por la justicia social no termina con las elecciones, sino que continúa en las calles, en los espacios legislativos y en la conciencia colectiva. Frente a un panorama incierto, figuras como la suya buscan mantener viva la esperanza de un país más justo e independiente.